Federico Mendoza, artista hispano-australiano, nos muestra en su exposición de la galería de Natalia Gil, unos cuadros que representan unas temáticas que son la unión del mundo de las dos antípodas en las cuales ha vivido.

Usando el mestizaje de lo nuevo con lo antiguo, es decir los píxeles de la nueva tecnología de la fotografía digital, mezclado con el trazo tradicional a mano del pintor que en esta ocasión utiliza acrílico sobre lienzo, el artista nos muestra su estilo creativo.


Federico además de pintor, utiliza su habilidad de fotógrafo para mezclar ambas modalidades en un collage de simbología de imágenes, sus cuadros evocan sentimientos y quizá sensaciones vividas por el artista que él invita al espectador a participar como en un sueño y sumergirse en un mundo onírico que en ocasiones con algun matiz  que a veces recuerda el surrealismo daliniano.

Lo primero que llama la atención de sus cuadros son sus coloridos alegres que lejos de 
distanciarse en diferentes contrastes tienden a fundirse en solemne armonía.

Los salvajes paisajes y  objetos de la naturaleza que resembla  Australia combina con lo artificial de los vestigios humanos tales como edificios o pilares de catedrales que representa la cultura mediterránea.

En resumen Federico plasma en sus obras una filosofía de vida que él capta y interpreta  y  nos transmite para nuestra propia comprensión al contemplarla.

      

                                                                                                                                         R. Folch

                                                           

 

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